
Con una historia fuerte para la época (ambos personajes se acuestan con otros por dinero), aunque en una ciudad de tarjeta postal, Desayuno con diamantes (Breakfast at Tiffany's - 1961), de Blake Edwards, nos sigue fascinando por la elegancia natural de Audrey Hepburn (hasta de monja estaba glamourosa) y un cuento de hadas que llegó hasta Pretty Woman, sin ser tan ñoña como esta y que nos dice mucho más de lo aparente.
En la cinta de Edwards encontramos unos personajes que sufren mientras sonrien, un salto hacia adelante cuando se está al límite y un deseo de superar los propios origenes, aunque sea por un camino equivocado. Comedia amarga, aunque de final feliz, ha quedado como el símbolo de lo que esa bella mujer transmitía: elegancia sofisticada. "Personificando" en el gato la fragilidad y la ternura, el director, como fue habitual en toda su carrera, añade crítica social a argumentos en principio, banales.
Curioso el reparto con el español Jose Luis de Villalonga y un Mickey Rooney a lo japonés.
De revisión obligatoria para todos los que no podemos dejar a un felino bajo la lluvia.










