Después de días de andar,
te das cuenta que no es por ahí,
que has equivocado el camino
y que has perdido el rumbo.
Quizá en el último cruce
era a la izquierda
y no a la derecha,
quizá no debiste decir esa palabra,
tal vez te dejaste llevar
por el momento,
puede ser que te durmieses
y al despertar triste
no supieras como seguir.
¿Tal vez será por ahí?.
Tras un trecho de paso firme
y decidido
eres consciente
del extravío, de la duda,
del error...
Y ahora quisieras seguir
por el camino correcto,
¿pero cual es?,
¿Por dónde sufrirás menos,
por cual harás menos daño?.
Todas las esquinas se parecen
son parecidos todos los días,
todos tenemos nuestras ideas,
hay odio y amor en todos.
A veces,
cuesta seguir
cansado de pasar
por trayectos
tan iguales,
repetidos,
semejantes.
A veces,
duele continuar,
agotado de tropezar
con piedras
tan iguales
repetidas,
semejantes.
Lo peor de este laberinto
es que no se puede ir hacia atrás,
no pudes volver a aquel momento
y tomar justo la otra dirección,
hacer justo lo contrario,
callar lo que dijiste.
Solo sirve seguir.
Con el paso de los meses,
lo sabes:
se rompieron todas la brújulas,
se quemaron los planos,
y estás muy seguro,
muy consciente,
de que, sobre todo,
estás perdido.