Hace bastantes años me enamoré de una voz. Una locutora de Onda Madrid tenía una voz tan atractiva para mi que no paré hasta que la pude conocer en persona. Sin dejar de ser una persona maja, resultó muy alejada físicamente de lo que me había imaginado.
En otra ocasión, una mujer con la que hablé de la Embajada Británica tenía la voz más sensual que imaginarse pueda, pero yo ya estaba advertido y no fui como loco a empañar las relaciones anglo-hispanas.
Así cuando hablo con la secretaria de una empresa, la telefonista de un comercio, etc. siempre me acuerdo de aquella locutora y sé que una voz, por bella o dulce que parezca, no tiene porque
corresponder a una mujer que me parezca guapa (y al contrario, una voz dura o más distante puede corresponder a una persona muy linda). Esta diferencia entre la voz y el físico me la señalaba también una amiga que atendía llamadas en una entidad deportiva. Los hombres que la escuchaban caían rendidos por su voz bonita y limpia y ella, siempre advertía, que luego les decepcionaría en persona (cree, erroneamente, que no es hermosa).
De todo esto meditaba cuando ahora a una locutora amiga le han ofrecido el típico programa nocturno e intimista. Se busca que enamore a la audiencía con su voz, como suele ocurrir en casi todas las emisoras. Solo la conozco por internet, pero es verdad que su voz es dulce y llena de sugerencias y que seguramente encandilará a los oyentes.
Atrices de doblaje suelen sufrir también esta diferencia entre lo que dice su voz y su apariencia. Un compañero de trabajo, que se ganaba un sobre sueldo, doblando peliculas porno me comentaba que era increible grabar determinadas escenas con mujeres que, según él, eran viejas o feas.
La cuestión tiene que ver con una jugada de nuestra imaginación que nos hace adjudicar un físico (y a veces, un carácter) al sonido de una voz (masculina o femenina). En realidad, nos enamoramos de esa persona que imaginamos. Y contra eso no hay quien pueda. Lo que soñamos o deseamos siempre es lo más bello.


Quizá lo que te llame más la atención, o a mí me llamó más la atención, al entrar en Second Life, por primera vez, es lo altos/as, guapos/as y atractivos/as que son todos los avatares. Estos son los personajes que pueblan este mundo virtual: mujeres/hombres increíbles, chicas/chicos "playboy" en las tiendas, las calles, centros de reunión, áreas de trabajo... 







