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La Coctelera

Categoría: Segunda vida

10 Noviembre 2008

Con alarmante frecuencia, me he ido encontrado a lo largo de mi vida con jovenes al frente de grupos o empresas que, confundiendo la velocidad con el tocino, al sentirse poderosos en su cargo y sin ningún conocimiento aplicado en dirección de recursos humanos, creen que son amos y señores de la vida y la conciencia de sus colaboradores y empleados.
En Second Life, como no podía ser de otra manera, como copia digital de nuestra vida, también me he encontrado con alguien así. Una jovencita al frente de un proyecto, con una actitud más propia del siglo XIX, creyéndose superior a los demás, considera, erroneamente, que los que colaboran con ella son meros siervos sin derecho alguno. Pero como digo, no es caso único. He estado empleado en empresas donde jovenes empresarios funcionan de una manera similar: uno, simplemente, tiene que callar y obedecer, sin más criterio posible, ya que creen, confundidos, que bastante favor le hacen a uno "por dejarnos trabajar para ellos". De esta manera, en busca del beneficio rápido y la autoafirmación personal, retrasan o niegan el pago de salarios y desahogan, de mala manera, sus frustaciones e inexperiencia en aquellos que tienen a su cargo. Como, en general, no ven motivos para corregir su conducta la perpetuan y acaban siendo unos desastrosos dirigentes que se limitan a culpar a sus subordinados de sus propios errores y fracasos.
Como ocurre en el ejercito, la veteranía es un grado y los que practican eficientemente una jefatura saben que una correcta administración de sus trabajadores lleva a un mejor clima laboral y a una productividad mayor. Los que crean una empresa o un grupo siendo más adultos, en termino medio, suelen comprender, gracias a su propia trayectoria vital, que con buenas ideas y correctas maneras se llega mucho más lejos en las relaciones interpersonales.

Por aquellos, por los "bondadosos y clementes amos" solo se puede sentir lástima ya que sus anacrónicas y equivocadas formas de pensar y actuar solo les reportará dolores de cabeza, infartos y una cuenta negativa en su balance económico, además de, logicamente, una soledad infinita que no puede ni llenar otro de su especie. El egoismo no les deja.

13 Octubre 2008

Hablando con una amiga ayer, me decía que Second Life no le gusta como juego. Creo que tiene razón en el sentido de que SL no es un juego al uso, si no, como ya he intentado explicar, una especie de segunda vida digital. No tiene las metas o retos típicos de todos los juegos de ordenador: "malos" a los que abatir, obstáculos del escenario que superar, puzles que resolver... Second Life, haciendo honor a su nombre, es como la vida real: hay que buscarle el propio sentido. Paradójico hecho filosófico es el que haya que encontrar sentido a una segunda vida digital e inventada por humanos. En esta vida virtual, también se pregunta uno por el sentido global de todo y de lo que uno hace en ella. Así uno se puede divertir o aburrir, hacer mil actividades concretas y regladas o deambular sin destino por múltiples paisajes. Puedes ser habitante de ciudades o pueblos o recluirte en una isla propia y apartada, tener trabajo o estar "en paro"...
También me decía esta amiga que uno no ve en realidad los lugares que visita en SL y también es cierto; son copias más o menos perfectas de los sitios reales. Pero yo, con mis limitaciones físicas y económicas ¿podré alguna vez visitar a placer Londres, Paris, Nueva York, Tokio...?. Dudo que todas y nunca como me gustaría (o al menos como lo puede hacer un turista sin minusvalía). En mi caso, los traslados son penosos y muchas barreras arquitectónicas insalvables. Estuve este verano en la Barcelona real y fue una experiencia estupenda, todo un reto de autosuperación personal - fui solo desde Madrid -, pero no pude ir a donde quisé y las salidas y paseos eran a menudo frustrantes y agotadores, ante mi propia imposibilidad física. Y todo ello a pesar de que es una ciudad muy adaptada.
Otro punto a favor, para mi, de SL es la posibilidad de ser lo que uno, por diversos problemas, no puede ser o es muy difícil que sea en la realidad. Sé que no es lo mismo, pero como decía, creo firmemente que uno vive con la mente y así, una realidad inventada no es la realidad cotidiana, pero está muy cerca de serlo. Todo va bien mientras seamos capaces de distinguir las dos: la real y la inventada. O acabaremos como Don Quijote luchando contra molinos creyéndolos gigantes (muchas veces me he preguntado si Alonso Quijano era o no feliz).
Hay gente que pensará que es una especie de locura el vivir una realidad inventada, pero estoy muy acostumbrado a encontrarme a personas, en la vida real, que se creen muy guapos, muy trabajadores, maravillosos atletas, insuperables cantantes, amenos conversadores, fans de Star Wars, valientes exploradores, increibles cazadores, figuras del toreo, escritores de éxito, etc. y ellos no hacen otra cosa que inventarse a si mismos... Además, cuando leemos un libro o vemos una película ¿no "vivimos" temporalmente otras vidas imaginarias?. ¿Por qué SL es distinta?.

6 Octubre 2008

Y es que nunca estamos de acuerdo con el aspecto de nuestro físico. Es algo muy humano y Second Life nos permite alcanzar las metas de muchos: no envejecer, tener el mismo aspecto descansado y atractivo por la mañana y por la noche, no engordar, no enfermar...

Cuanto tiempo, energia y dinero gastamos en lograr mantener nuestra envoltorio físico según las modas y nuestros propios gustos. Cuantas tiendas, clínicas, dietas para sentirnos bien (nunca se logra de una manera definitiva y total) y estar menos solos (a veces se consigue, aunque nada es eterno).

La salud es variable e influye en nuestra mente y esta en aquella. En SL no se ve a nadie con gripe (aunque ya he visto una imagen de una ciega con su perro guia) y aqui llega una importante cuestión: vivir en una salud radiante y perfecta (algo irreal hoy en día en RL) o sufrir enfermedades, que es más auténtico y realista. Es la pregunta que formulariamos a los dioses (si se pusieran al teléfono, que por lo visto no están por la labor): ¿porque la enfermedad y el dolor, que nos aportan, a dónde nos llevan?. Son cuestiones que uno se hace a poco que piense y que debemos contestarnos como podamos. No son matemáticas y no hay respuesta exacta.

Tengo mis propias contestaciones, pero es seguro que no sirven para muchos otros humanos. Sé que Buda encontró el camino para superar el dolor, pero no es vía para cualquiera.

Quizá una solución, temporal, sea vivir en Second Life y disfrutar de un universo de gente sana y guapa (al menos, como escape y de forma lúdica). No es la felicidad, pero está cerca.

1 Octubre 2008

Quizá lo que te llame más la atención, o a mí me llamó más la atención, al entrar en Second Life, por primera vez, es lo altos/as, guapos/as y atractivos/as que son todos los avatares. Estos son los personajes que pueblan este mundo virtual: mujeres/hombres increíbles, chicas/chicos "playboy" en las tiendas, las calles, centros de reunión, áreas de trabajo...

Es difícil encontrarse a uno de estos personajes digitales feo o bajo. Todas las mujeres tienen grandes pechos, cinturas estrechas, caderas suaves y piernas largas. Los hombres son fuertes y musculados y también de largas piernas. En tres días, solo me encontré a una especie de mujer, de piel azul y de no más de un metro y veinte centimetros, que se había hecho así misma de esta manera, para llamar la atención, porque buscaba trabajo. Porque esta es otra de las "maravillas" de SL: te puedes hacer el cuerpo según tus preferencias estéticas. Así, un avatar femenino puede ser tan alto o bajo, gordo o flaco, feo o hermoso como el humano que lo controla quiera, dentro de unos límites. Curiosamente, los cuerpos de personajes hechos en España, Argentina, Tokio o Marruecos, por gente de variada condición social y edad - se puede entrar en el simulador a partir de los 18 años -, son practicamente iguales. Entiendo que para la Sociología, Psicología y Psiquiatría, de la vida real, este hecho es digno de estudio.

Todos queremos un cuerpo como el del mejor momento de Naomi Cambell o Brad Pitt... O casi todos, porque yo me negué. Me hicé, como dije, una morena, bastante normal, para una edad aparente de unos 22 ó 23 años (no he descubierto aún como "envejecer" a un personaje, pero supongo que se puede hacer). También curioso fue el que muchas otras personas me dijeran que me cambiase el cuerpo y que me hiciese como ellos. Se sorprendían ante mi obstinada negativa. Me hizo pensar en ese afán, tan humano y real, de la uniformidad, de meter a todos en el saco de los que, la mayoría, consideran "normales".

Me recordaban los criterios antropométricos del nacismo para clasificar a los humanos en distintas categorías por su aspecto físico. Criterios, que junto con la ambición económica (que es la causa auténtica de todas las guerras), llevaron a las cámaras de gas y hornos crematorios a cientos de miles de personas y a millones a la muerte y/o la tortura.

Pero no todo se debe a la avaricía y a una preferencia por la belleza superficial. Se ha demostrado que elegimos a nuestra pareja por la apariencia que necesitamos. De esta manera, desde el origen del hombre, una joven de cabello largo, grandes pechos y caderas marcadas, es, aparentemente, sana y más propensa a ser madre y poder alimentar a los hijos. Un hombre fuerte y más alto que la hembra será un mejor protector de la familia y más capaz de mantenerla.

Como minusválido llevo años viviendo - sufriendo - este aspecto (la marginación por cuestiones estéticas, porque hoy en día, gracias a la tecnología, no es tan imperativo el aspecto físico para la supervivencia de la especie) tan negativo y dañino del comportamiento humano. Las/los ("las" primero porque se suele dar más en mujeres) que han superado los problemas de anorexía, provocada por la estética que nos imponen en la publicidad, el cine y la televisión, tambien saben de que hablo.

29 Septiembre 2008

Dicen que la técnica aún no ha conseguido dar al ser humano ciertos sueños o deseos y que aún, por ejemplo, no podemos controlar a la perfeción la climatología; tampoco, si hemos nacido españoles, bajitos y hombres, podemos volver a nacer como franceses, altos y mujeres; aún no podemos volar sin utilizar ninguna aeronave y menos aún teletransportarnos en el espacio. La economía no nos permite poner un negocio en Nueva York (y menos en estos tiempos), si vivimos de forma permanente en un pueblecito de la sierra madrileña, con un sueldo de asalariado normal.

Pero sí que se ha conseguido.

El jueves pasado, volví a nacer en un cuerpo de mujer, bastante atractiva, de un metro y noventa y dos y vivo en una isla remota del océano. Allí, cuando yo quiero es de noche o de día y hago que esté más o menos nublado. Teletransportándome, compré un estudio fotográfíco en Andalucía, me di una vuelta por la playa de Gijón y compré en unos almacenes en Alemanía, en cuestión de unos veinte minutos. ¿Cómo?. Virtualmente, en Second Life (abrevidado SL). Un entorno 3D (en tres dimensiones), un simulador de vida real, totalmente interactivo y que no tiene nada que ver, aunque lo pueda parecer en un primer contacto rápido, con un juego de ordenador (en realidad, a los niños les aburre). Es una segunda vida virtual al alcance de cualquier ordenador conectado a Internet, con una buena conexión y una buena tarjeta gráfica, que, hoy en día, tampoco son tan caros. Así lo entienden ya bastantes universidades, estados y ayuntamientos de todo el mundo que tienen sede en Second Life. En marzo de este año 2008, había 13 millones de personas viviendo esta doble vida. Gente que consigue dinero para vivir en la vida real, gracias a negocios virtuales.

Negocios que tienen detrás a personas individuales y a grandes empresas. Desde el que hace camisetas estampadas con el logotipo de Superman, hasta Nokia y Coca-Cola que utilizan Second Life para publicitar sus productos. La rentabilidad parece asegurada...

También hay ocio y descanso en esta otra vida: es increible ver la Barcelona, el Gijón, la Andalucía, la Ibiza en sus versiones digitales... Pasear por los paseos, las playas; ver museos, bailar en discotecas, hacer compras, etc. vivir, en fin, (porque vivimos con la mente) otra vida. Pero no solo andando, si no también volando a unos metros del suelo. O caminando bajo el agua sin equipo de respiración añadido.

También suceden hechos curiosos que quiero contar aqui, porque a uno le hacen reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida real (RL, Real Life).

Sobre BLUESEA WEBLOG

The current mood of Bluesea at www.imood.com Soy como soy: un amante de la vida en general y de todo en particular. Puedo disfrutar de la misma manera de una obra de Juan Sebastián Bach que de una hamburguesa con patatas, en compañía de un buen vino y un buen amigo. Enamorado del cine, de la literatura, del vuelo y la velocidad, de la pintura y la música bailable. Adoro defender al ser humano y a los animales. Me considero más budista que cristiano, aunque admiro la figura de Jesús. Estoy en contra de la guerra, la injusticia, la avaricia, el machismo, la violencia y todo aquello que dañe al otro. Humano en fin, lleno de defectos y con algunas virtudes. Si perdono a otros sus tonterías, ¿cómo no perdonar las mías?.

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