Creo que Alvaro de Laiglesia, uno de los mejores humorístas literarios de España, sufre, no sé bien porque, un olvido bastante injusto. Recuerdo haberme divertido mucho, con 15 ó 16 años, leyendo algunos de sus cuentos. Ojalá pronto sea recordado como creo que merece.
Y para muestra, un botón: Su parodia de "Platero y yo".

"Hojalatero" y un conservador".

A la memoria de Juan Ramón Jiménez, autor de "Platero y yo".

I

"Hojalatero" es un caballo enano, de esos que tienen orejas largas y rebuzno cantarín. Lindo y mimoso, con la tierna panza color de chocolate, frota su bella nariz contra mi rodilla y me llama "papá". Se come todo lo que le brindo: jugosos cardos que sobran de mi condumio, potaje de margaritas, y aromáticos grillos a la vinagreta. Cuando le zurro con una olorosa vara de nardos, entona frescas salmodias con voz de barítono. Estamos los dos como musicales cencerros.

Alvaro de Laiglesia. Un naufrago en la sopa.