
Norma Jean
Desde allí,
desde la pantalla,
nos decías que estabas triste,
porque nadie te miraba como persona,
si no como un cuerpo deseable.
Y quizá hubo un tiempo
en que muchos no supimos verte.
Te tuviste que morir
para que nos enteraramos
de que eras de verdad
y que pensabas
y sentías
y amabas
y querías ser.
Pero no te dejamos,
te hicimos símbolo
y deseo,
cáscara vacía
porque queríamos
que solo fueses cuerpo
excitante y provocativo,
"una rubia tonta"...
Y tuviste que morir
para que nos enteraramos
de cuanto era nuestro error,
Marilyn.







24 mar 2006 | 02:37 AM
Muy bueno, ¡sorpresa!
28 abr 2006 | 10:32 PM
Se me olvidó contestar a tu comentario. Muchas gracias por leer mi poema. Me alegro de que te guste.
Salu2.