Hoy, en nuestro texto pedagógico para escritores con ambición, estudiaremos el argumento y los personajes. La trama o argumento en nuestros relatos ha de ser lo más lineal y simple posible, para que la gente no se pierda con recovecos o historias secundarias. A ser posible todo ocurrirá en una misma época (cuanto más convulsa y sangrienta mejor, preferiblemente en guerras, catástrofes, etc.) y en un mismo lugar (que dará siempre tronío nuestro texto; se evitará así pueblecitos o ciudades pequeñas y se situará en importantes ciudades). Las historias que más interesan (al público y a los gobiernos) tienen que ver con el sexo y los sucesos y por ello nuestras historias tendrán abundantes secciones de estos temas. Se recomienda un revolcón cada tres páginas y un asesinato cada cinco, de media. Las descripciones serán breves y escuetas (el que quiera imágenes que vea la tele) y el dialogo abundante, aunque no profundo. Es importante recordar que nuestros escritos no han de transmitir más que una o dos ideas por obra para no abrumar ni cansar al lector, bastante agobiado ya en las sociedades modernas (estás ideas serán siempre politicamente correctas y aprobadas por las iglesias).
En cuanto a los personajes, se ha de tener en cuenta que los análisis psicológicos cansan y que las ambigüedades aburren. Así nuestros actores serán claros: o totalmente buenos o totalmente malos, sin espacio a la mediocridad ni a las medias tintas. Por supuesto, los atributos físicos irán en consonancia con el bando al que se sumen (los buenos guapos y fuertes, los malos feos y deformes o tullidos). Las estadísticas sobre los gustos de la gente nos convencen de que una serie sobre un investigador en silla de ruedas o un médico con cojera y bastón no tendrían ningún éxito. De la misma manera, las creencias más populares y antiguas serán caracterizadas en nuestros personajes: los niños serán inocentes y sencillos, las mujeres sumisas y obedientes, los franceses libidinosos y astutos, los musulmanes malos y pérfidos, los inmigrantes criminales, etc. Se mantendrá la supremacía del varón en nuestras historias y los personajes femeninos serán secundarios o enemigos. Las descripciones físicas se centraran en las partes más sexuales y divertidas, evitando inútiles intentos de estudios psicológicos. De esta manera se escribirá: "sus grandes pechos la hacían muy atractiva a todos los hombres" y no "su frente y sus ojos sugerían reflexión e inteligencia".
Creo que con estás tres lecciones el futuro escritor encontrará unas buenas pautas para forrarse como es debido y ser líder en ventas en galerías y supermercados, sin complicarse la vida con críticas a los gobiernos y sin involucrarse en una realidad adversa. Siguiendo estos consejos, el éxito y la victoria en concursos millonarios están asegurados.







9 nov 2007 | 01:37 PM
Faltaría lo que es el tema de donde sacar ideas.
O como hacer llegar a los dedos (por eso del teclear) y a la cabeza, el efecto creador de las musas.
De eso también tendrías que contarnos cosas...... ¿No?
Prometo aplicarme en este curso, que nunca se sabe si podría sacarme de algún apurillo
29 dic 2008 | 12:15 AM
seguis sin aportar nada importante