Ya no eres aquel, ni podrás volver a serlo. Ahora eres otro, más distante y más frío. Alguien que no te gusta, pero que no puedes dejar de ser. Ahora ya sabes todo el daño que te hizo, todos los sueños que rompió, todo lo que pudo ser y no fue. Por eso ahora, cuando te miras en el espejo, bajo la piel, hay alguien que no es del todo tú. Por eso ahora, te duelen los arcos de herradura y las paredes de cal y Lorca te gusta un poco, solo un poco, menos. Andas por las calles buscando al que fuiste, pero no lo encuentras porque ya no existe. No habrá más Navidad. Aquel murió, enamorado, en el sur...