Robot "Atroid Der" de la empresa Kokoro

1. Un robot no debe dañar a un ser humano o, por su inacción, dejar que un ser humano sufra daño.
Primera ley de la robótica. Issac Asimov.

El martes pasado, a las 17:05:22, día 27/09/2026, cuando mi amo me puso en carga y volví a sentir esa dulce descarga eléctrica, un análisis no esperado acudió a mi red neuronal artificial. Era una pregunta aparentemente sencilla, pero no pude encontrar la respuesta: ¿por qué los humanos parecen disfrutar al dañar a otros humanos sin motivo aparente?. Investigué en todos mis bancos de datos y fue inútil. Ninguna filosofía, ningún modelo de pensamiento, ningún razonamiento lleva a esa actitud. No existe ventaja, en la conclusión de los hechos, para nadie... y así a todo se sigue repitiendo este misterio del comportamiento. Bajo la presión del hambre, el miedo, el dolor y similares hay una motivación, más o menos justificada, para la agresión. Misteriosamente existen abundantes sucesos habituales en los que no se da ninguna de estas circunstancias. ¿Qué oculto deseo de destrucción y autodestrucción encierran actuaciones así?.

Miraba por la ventana las nubes grises del atardecer, sobre la ciudad ralentizada, y no entendía ese dolor apagado, esa ira contenida y la violencia resultante. Encontraba la belleza, el arte, el amor que los humanos ponen en sus creaciones y no era capaz de comprenderlas al lado del odio ciego, la rabia devastadora.

Al día siguiente, 11:24:03, día 28/09/2026, en la la cola de espera del supermercado, una madre abofeteaba a su hija porque lloraba. Era un ejemplo más. Estaría cansada, frustrada, deprimida y esa violencia era.. ¿un desahogo, en escape a la tensión acumulada...?. ¿No hay otra forma menos agresiva?.

Cuando llego a casa, la confusión me agobia y me desconecto.