Dicen que la técnica aún no ha conseguido dar al ser humano ciertos sueños o deseos y que aún, por ejemplo, no podemos controlar a la perfeción la climatología; tampoco, si hemos nacido españoles, bajitos y hombres, podemos volver a nacer como franceses, altos y mujeres; aún no podemos volar sin utilizar ninguna aeronave y menos aún teletransportarnos en el espacio. La economía no nos permite poner un negocio en Nueva York (y menos en estos tiempos), si vivimos de forma permanente en un pueblecito de la sierra madrileña, con un sueldo de asalariado normal.

Pero sí que se ha conseguido.

El jueves pasado, volví a nacer en un cuerpo de mujer, bastante atractiva, de un metro y noventa y dos y vivo en una isla remota del océano. Allí, cuando yo quiero es de noche o de día y hago que esté más o menos nublado. Teletransportándome, compré un estudio fotográfíco en Andalucía, me di una vuelta por la playa de Gijón y compré en unos almacenes en Alemanía, en cuestión de unos veinte minutos. ¿Cómo?. Virtualmente, en Second Life (abrevidado SL). Un entorno 3D (en tres dimensiones), un simulador de vida real, totalmente interactivo y que no tiene nada que ver, aunque lo pueda parecer en un primer contacto rápido, con un juego de ordenador (en realidad, a los niños les aburre). Es una segunda vida virtual al alcance de cualquier ordenador conectado a Internet, con una buena conexión y una buena tarjeta gráfica, que, hoy en día, tampoco son tan caros. Así lo entienden ya bastantes universidades, estados y ayuntamientos de todo el mundo que tienen sede en Second Life. En marzo de este año 2008, había 13 millones de personas viviendo esta doble vida. Gente que consigue dinero para vivir en la vida real, gracias a negocios virtuales.

Negocios que tienen detrás a personas individuales y a grandes empresas. Desde el que hace camisetas estampadas con el logotipo de Superman, hasta Nokia y Coca-Cola que utilizan Second Life para publicitar sus productos. La rentabilidad parece asegurada...

También hay ocio y descanso en esta otra vida: es increible ver la Barcelona, el Gijón, la Andalucía, la Ibiza en sus versiones digitales... Pasear por los paseos, las playas; ver museos, bailar en discotecas, hacer compras, etc. vivir, en fin, (porque vivimos con la mente) otra vida. Pero no solo andando, si no también volando a unos metros del suelo. O caminando bajo el agua sin equipo de respiración añadido.

También suceden hechos curiosos que quiero contar aqui, porque a uno le hacen reflexionar sobre muchos aspectos de nuestra vida real (RL, Real Life).