Quizá lo que te llame más la atención, o a mí me llamó más la atención, al entrar en Second Life, por primera vez, es lo altos/as, guapos/as y atractivos/as que son todos los avatares. Estos son los personajes que pueblan este mundo virtual: mujeres/hombres increíbles, chicas/chicos "playboy" en las tiendas, las calles, centros de reunión, áreas de trabajo...

Es difícil encontrarse a uno de estos personajes digitales feo o bajo. Todas las mujeres tienen grandes pechos, cinturas estrechas, caderas suaves y piernas largas. Los hombres son fuertes y musculados y también de largas piernas. En tres días, solo me encontré a una especie de mujer, de piel azul y de no más de un metro y veinte centimetros, que se había hecho así misma de esta manera, para llamar la atención, porque buscaba trabajo. Porque esta es otra de las "maravillas" de SL: te puedes hacer el cuerpo según tus preferencias estéticas. Así, un avatar femenino puede ser tan alto o bajo, gordo o flaco, feo o hermoso como el humano que lo controla quiera, dentro de unos límites. Curiosamente, los cuerpos de personajes hechos en España, Argentina, Tokio o Marruecos, por gente de variada condición social y edad - se puede entrar en el simulador a partir de los 18 años -, son practicamente iguales. Entiendo que para la Sociología, Psicología y Psiquiatría, de la vida real, este hecho es digno de estudio.

Todos queremos un cuerpo como el del mejor momento de Naomi Cambell o Brad Pitt... O casi todos, porque yo me negué. Me hicé, como dije, una morena, bastante normal, para una edad aparente de unos 22 ó 23 años (no he descubierto aún como "envejecer" a un personaje, pero supongo que se puede hacer). También curioso fue el que muchas otras personas me dijeran que me cambiase el cuerpo y que me hiciese como ellos. Se sorprendían ante mi obstinada negativa. Me hizo pensar en ese afán, tan humano y real, de la uniformidad, de meter a todos en el saco de los que, la mayoría, consideran "normales".

Me recordaban los criterios antropométricos del nacismo para clasificar a los humanos en distintas categorías por su aspecto físico. Criterios, que junto con la ambición económica (que es la causa auténtica de todas las guerras), llevaron a las cámaras de gas y hornos crematorios a cientos de miles de personas y a millones a la muerte y/o la tortura.

Pero no todo se debe a la avaricía y a una preferencia por la belleza superficial. Se ha demostrado que elegimos a nuestra pareja por la apariencia que necesitamos. De esta manera, desde el origen del hombre, una joven de cabello largo, grandes pechos y caderas marcadas, es, aparentemente, sana y más propensa a ser madre y poder alimentar a los hijos. Un hombre fuerte y más alto que la hembra será un mejor protector de la familia y más capaz de mantenerla.

Como minusválido llevo años viviendo - sufriendo - este aspecto (la marginación por cuestiones estéticas, porque hoy en día, gracias a la tecnología, no es tan imperativo el aspecto físico para la supervivencia de la especie) tan negativo y dañino del comportamiento humano. Las/los ("las" primero porque se suele dar más en mujeres) que han superado los problemas de anorexía, provocada por la estética que nos imponen en la publicidad, el cine y la televisión, tambien saben de que hablo.