Hablando con una amiga ayer, me decía que Second Life no le gusta como juego. Creo que tiene razón en el sentido de que SL no es un juego al uso, si no, como ya he intentado explicar, una especie de segunda vida digital. No tiene las metas o retos típicos de todos los juegos de ordenador: "malos" a los que abatir, obstáculos del escenario que superar, puzles que resolver... Second Life, haciendo honor a su nombre, es como la vida real: hay que buscarle el propio sentido. Paradójico hecho filosófico es el que haya que encontrar sentido a una segunda vida digital e inventada por humanos. En esta vida virtual, también se pregunta uno por el sentido global de todo y de lo que uno hace en ella. Así uno se puede divertir o aburrir, hacer mil actividades concretas y regladas o deambular sin destino por múltiples paisajes. Puedes ser habitante de ciudades o pueblos o recluirte en una isla propia y apartada, tener trabajo o estar "en paro"...
También me decía esta amiga que uno no ve en realidad los lugares que visita en SL y también es cierto; son copias más o menos perfectas de los sitios reales. Pero yo, con mis limitaciones físicas y económicas ¿podré alguna vez visitar a placer Londres, Paris, Nueva York, Tokio...?. Dudo que todas y nunca como me gustaría (o al menos como lo puede hacer un turista sin minusvalía). En mi caso, los traslados son penosos y muchas barreras arquitectónicas insalvables. Estuve este verano en la Barcelona real y fue una experiencia estupenda, todo un reto de autosuperación personal - fui solo desde Madrid -, pero no pude ir a donde quisé y las salidas y paseos eran a menudo frustrantes y agotadores, ante mi propia imposibilidad física. Y todo ello a pesar de que es una ciudad muy adaptada.
Otro punto a favor, para mi, de SL es la posibilidad de ser lo que uno, por diversos problemas, no puede ser o es muy difícil que sea en la realidad. Sé que no es lo mismo, pero como decía, creo firmemente que uno vive con la mente y así, una realidad inventada no es la realidad cotidiana, pero está muy cerca de serlo. Todo va bien mientras seamos capaces de distinguir las dos: la real y la inventada. O acabaremos como Don Quijote luchando contra molinos creyéndolos gigantes (muchas veces me he preguntado si Alonso Quijano era o no feliz).
Hay gente que pensará que es una especie de locura el vivir una realidad inventada, pero estoy muy acostumbrado a encontrarme a personas, en la vida real, que se creen muy guapos, muy trabajadores, maravillosos atletas, insuperables cantantes, amenos conversadores, fans de Star Wars, valientes exploradores, increibles cazadores, figuras del toreo, escritores de éxito, etc. y ellos no hacen otra cosa que inventarse a si mismos... Además, cuando leemos un libro o vemos una película ¿no "vivimos" temporalmente otras vidas imaginarias?. ¿Por qué SL es distinta?.







14 oct 2008 | 03:07 AM
Se puede vivir una vida imaginaria, pero lamentablemente, tarde
o temprano la realidad llama a tu puerta.
No creo que Alonso Quijano fuera feliz, de lo contrario no se hubiera
inventado otra vida.
Es mi opinión personal, que mas que inventar hay que crearse una vida
No importan las limitaciones mientras seas conciente de ellas.
Un abrazo
20 oct 2008 | 08:43 AM
Un abrazo Pipo.
Yo más bien me pregunto si Alonso Quijano era feliz creyéndose "El Caballero de la Triste Figura"... Sinceramente, según describe el nunca demasiado alabado Cervantes, creo que sí... incluso en su locura.
Salu2.