Hace bastantes años me enamoré de una voz. Una locutora de Onda Madrid tenía una voz tan atractiva para mi que no paré hasta que la pude conocer en persona. Sin dejar de ser una persona maja, resultó muy alejada físicamente de lo que me había imaginado.
En otra ocasión, una mujer con la que hablé de la Embajada Británica tenía la voz más sensual que imaginarse pueda, pero yo ya estaba advertido y no fui como loco a empañar las relaciones anglo-hispanas.
Así cuando hablo con la secretaria de una empresa, la telefonista de un comercio, etc. siempre me acuerdo de aquella locutora y sé que una voz, por bella o dulce que parezca, no tiene porque
corresponder a una mujer que me parezca guapa (y al contrario, una voz dura o más distante puede corresponder a una persona muy linda). Esta diferencia entre la voz y el físico me la señalaba también una amiga que atendía llamadas en una entidad deportiva. Los hombres que la escuchaban caían rendidos por su voz bonita y limpia y ella, siempre advertía, que luego les decepcionaría en persona (cree, erroneamente, que no es hermosa).
De todo esto meditaba cuando ahora a una locutora amiga le han ofrecido el típico programa nocturno e intimista. Se busca que enamore a la audiencía con su voz, como suele ocurrir en casi todas las emisoras. Solo la conozco por internet, pero es verdad que su voz es dulce y llena de sugerencias y que seguramente encandilará a los oyentes.
Atrices de doblaje suelen sufrir también esta diferencia entre lo que dice su voz y su apariencia. Un compañero de trabajo, que se ganaba un sobre sueldo, doblando peliculas porno me comentaba que era increible grabar determinadas escenas con mujeres que, según él, eran viejas o feas.
La cuestión tiene que ver con una jugada de nuestra imaginación que nos hace adjudicar un físico (y a veces, un carácter) al sonido de una voz (masculina o femenina). En realidad, nos enamoramos de esa persona que imaginamos. Y contra eso no hay quien pueda. Lo que soñamos o deseamos siempre es lo más bello.







24 oct 2008 | 11:00 AM
Es que lo queremos todo y está claro que todo no puede ser.
24 oct 2008 | 12:18 PM
No es erróneamente....
Las cosas son como son.
27 oct 2008 | 07:07 PM
Querido Blue, me recuerda mucho tu relato a mi tan querida Alegoría de La Caverna, de Platón, creo que es del Libro La República y que sin ser tan pretencioso dicta lo que nos pasa cada vez que creemos ver cosas sólo por sus apariencias y como cambiamos la objetividad por subjetividad en un dos por tres.
Yo recuerdo, que terminé... años atrás una relación con una "novia" por que no me gustaba su voz, y como también empecé otra por que a alguien le gusto mi voz.
Lo que te ocurre a ti es digno de un alma llena de vigor y juventud.
Un abrazo