Autor de la fotografía: ARKAoS

No hay nada más bello que lo que nunca he tenido.
Nada más amado que lo que perdí.
J.M. Serrat.

 

Queda en un rincón una esperanza malherida
tumbada indolente sobre azules azulejos rotos.
Y miro mis manos grandes y están vacías,
a pesar de que todo está muy cerca
y de que sé que el sol también saldrá,
tal vez,
algún día,
para mí.

Eterna melodía garza de los días.

¿Qué espejo rompí
para recibir tantos adioses?.
Quizá no quise lo suficiente
y dejé que los sueños pasaran
como nubes ajenas.
Quizá mis deseos
no seguían a mis manos
y,
a fin de cuentas,
todo sea justo y necesario.
Quizá amé menos
de lo que quería haber amado
y el karma me devuelva
todo el daño que hice.

Pero ahora el dolor es rojo
porque está allí,
a un centímetro de la punta de mis dedos
pero es como si estuviese
en el otro extremo del Universo
y es más de lo que puedo resistir. 

Los cristales se me clavan como espinas.

Y así,
me tumbo callado en el mismo rincón,
dejando que el día se vaya,
una vez más,
sabiendo,
al menos,
que está allí.

Nada más cruel
que solo poder ver la tierra prometida
de lejos,
nada peor
que ser
ciego en Granada.