Después de todo
ya no queda nada,
el mar,
la esperanza,
el dolor
pasaron.
Y en el fondo,
en el abismo más profundo,
solo queda un vacío,
enorme,
que ya nada
puede llenar.
Atrás quedaron
los recuerdos,
las lágrimas,
los sueños
y solo queda
un blanco perfecto,
sin límites,
sin anhelos.
Ningún pasado
al que mirar,
ningún mañana
que esperar,
solo una soledad
infinita
hija del egoísmo
y las pasiones,
el odio
y el amor.
Al final,
después de todo,
nada.